En la espera de nochebuena por un cid





Felices Fiestas y ahora veamos la irnonía.  

Calles repletas de zombis buscando el mejor regalo, el favorito para la ocasión es un duende mágico, el precio en muchas ocasiones no importa, gana la impronta el poder adquisitivo, ni hablar de los regalos tecnológicos, esos que terminan separando a las familias, la deuda será pateada al futuro, ese que se quejaron muchos, argumentaron que viven endeudados, “y continua la ironía”

Serán iluminadas las viviendas, serán iluminadas las plazas, ese brillo enceguece el sentido, por el cual estás celebrando y conmemorando? , que importa más valen las luces, esas que muestran la mía es más bonita, y mi árbol es el más grande y vendrá la tragedia de casas quemadas, al parecer alguien olvidó que su instalación eléctrica no tenía la suficiente potencia, pero que concierne si hoy es nochebuena y mañana navidad, “y continua la ironía”
Se avecinan los manteles mostrando abundancia de alimentos, mientras la espera ansiosa de papá Noel desgarra uñas de dedos vehementes, ¿qué será?, qué será dirán las mentes ávidas de ver que existe bajo esa deuda, mientras los glotones no pueden comer más, al parecer fue demasiado alimento para la ocasión, “y continúa la ironía”
Se romperá el papel, se olvidará la tarjeta, el producto es más valioso que esa dedicatoria de un te amo, y partirán los disconformes “no era lo que quería” y se miraran a los ojos eso envidiosos que aceptaron el regalo pero quedaron mirando lo que recibió al que llamó hermano, dirán no importa, más la conciencia les quemara con celos, “y continua la ironía”
En algunos casos la música levantara su volumen, el alcohol los hará presas de su frenesí fiestero, bailaran, cantaran, mientras tanto la estupidez del cerebro bohemio los llevara a perder el sentido del momento, y renacerán las iras, los insultos e incluso los golpes, pero qué más da hoy es noche buena, “y continua la ironía”
Existirán algunos cristianos que entienden el sentido, pero la mayoría de ellos asumirán un gran precio como pagano, esa deuda que cada vez más se concentra y queda totalmente fuera de la realidad, es que son tan pocos los que entienden el sentido de la navidad.
La realidad que muy pocos ven:
Un orate sediento de poder manda a asesinar niños, pues no podía ser destronado, ese tal rey Herodes, ese terrorista de Roma que sin piedad asesino niños incluso con sus manos, mientras un tal José debe creer y llenarse de fe, pues ese niño que venía solo lo arraigado el espíritu santo.
Un establo, animales defecando, una mujer pariendo a un niño santo, con esa aflicción de que no maten al niño y a ellos en manos de un tirano, esa cruda realidad del miedo envuelto en pobreza, eso es el nacimiento.
¿Y me pregunto?
Que tienen que ver las luces, (será la estrella de belén).
Que tienen que ver los regalos, (será culpa de los reyes magos).
Que tiene que ver con el alcohol, (será la última cena que se metió donde no debía).
Entonces como ser consecuente con la ideología:
El día de, reflexionar que hacemos mal, respetar al prójimo en su merito, abrasar a nuestros seres amados, dar lo que realmente nos sirve y no lo que nos sobra………………………………………………N
Porque en la realidad la noche buena no es tan buena, habla de miedos y pobreza, porque la ambigüedad de noche buena nos muestra riquezas y envidias, por que se cambio el polo y todo lo que hoy se conmemora se transformo en mentira.
Wincent cid.
El escritor que no sabe escribir

Comentarios

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  2. Hola Vincent, lo que relatas es parte de la naturaleza humana, típico de una generación que lo ha tenido todo, o que no se convence de su poder adquisitivo, mientras repite las estupideces que el sistema le hace resonar en sus dispersos cerebros, incapaces de ver que es mas lo que pierden porque no tienen un parámetro de comparación.

    Yo me considero afortunado, ya que tengo una madre maravillosa que a pesar de no tener nada, al igual que la película "La vida es bella" nos enseñó a soñar y a tener fe.

    De las navidades pasadas hay una que recuerdo en particular.
    Era el anochecer de un 24 de Diciembre en Valparaíso y nos encontrábamos reunidos como familia alrededor de un brasero, titilaban las luces viejas de un árbol navideño hecho con un pino natural cortado en el cerro, cuyo aroma perfumaba el hogar, mitigando el olor a humo de los trozos de carbón a medio consumir. Nuestro Padre había fallecido unos años antes y de los ocho hermanos, los tres mayores estaban ausentes, el primogénito, tempranamente se había marchado de la casa, la hermana que seguía se encontraba trabajando y el otro hermano vivía su mundo.
    Mi Madre tejía sentada en un viejo sillón frente a la hoguera y los hijos nos manteníamos, algunos en sillas, otros en el suelo, todo a su alrededor. Ella siempre había tenido una historia que contar, un consuelo o consejo que dar, un chiste a flor de labios, pero esa noche en particular, solo veíamos correr las manecillas del reloj, y ella había quedado muda, creo yo, por la angustia y la pena de saber que esa noche buena no habría ni cena ni regalos. Aunque todos ya sabíamos lo que se venía, los más pequeños manteníamos una esperanza tonta, producto de el, para nosotros, "más cruel de los cuentos", que hablaba de la existencia de un viejo pascuero que al parecer podría pasar y dejar algún engañito, ¿en una de esas?. Pero la triste realidad era otra y no la queríamos aceptar.
    Cuando el reloj marcaba ya las 23:00 horas, la tristeza se generalizó al ver los ojos vidriosos de mi madre, que solo se refugiaba entre cada punto que los palillos creaban.
    Entonces, ocurrió lo impensado, mi hermana mayor llegó con varias bolsas y gritando "feliz pascua, llegó el viejito", había recibido su primer sueldo y lo gastó todo en regalos. Yo ya ni recuerdo que le tocó a cada uno de mis hermanos, pero para mí fue el mejor, "UN SAPO", si, un pequeño sapito de lata a cuerda que al girar la mariposa comenzaba a dar saltitos, era muy divertido.
    Pasar de la angustia a la felicidad de un niño, revivir una esperanza agónica, la muestra que, para quien poco o nada espera, lo que llegue es maravillosos. Hubo lágrimas, abrazos, besos y agradecimientos. Aquella Navidad que de pronto pasó de ser la más triste a una inolvidable.
    Yo era el menor de todos, mi hermano mayor tenía su familia y estuvo ausente, el que le seguía tenía como filosofía "primero yo, segundo yo y tercero yo". Pero mi Hermana mayor, aquel día solo se preocupó de repartir, más que un regalo, felicidad y alegría.
    Han pasado muchos años con encuentros y desencuentros, cada cual ya tiene su propia familia, pero creo, sin temor a equivocarme, que, para los que vivimos ese momento podemos decir, dadas las circunstancias, que esa ha sido una de las mejores navidades de nuestras vidas.

    Espero en Dios que tengas unas felices fiestas. Bendiciones.

    NANODELATORRE

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